Anécdotas, Cuentos, Historias

martes, 2 de octubre de 2012

EL MAJIOSO.


EL MAJIOSO.

Benedicto  nació en  Miraflores, vereda de Buenos Aires arriba,  en el año 1970, a la  edad de  14 años quedó huérfano de padre  y madre,   y a la edad de 16 se fue  con su tío paterno llamado Benjamin, a las selvas del Vichada.

Benedicto  solo pudo adelantar  el curso primero de primaria en la escuela rural de la vereda, ya que sus posibilidades  familiares, y económicas no le permitieron ese derecho  fundamental  de recibir la educación básica.

Al ser un niño  de escasos recursos, con  solo primero primaria,   de familia muy pobre,  tuvo que aprender a trabajar en las rudas labores del campo, su destino estaba escrito, sería un jornalero por siempre.

Las selvas del Vichada en aquel tiempo, eran  los lugares preferidos para muchos campesinos de  Miraflores y de otros lugares del país, ya que allí en ese entonces, los cultivos ilícitos estaban en pleno  auge,  por lo que la mano de obra era muy bien  pagada aunque los sacrificios  familiares, y los riesgos  fueran  incalculables.

Benedicto, llego a las selvas del Vichada y aprendió el  único trabajo que allí se ofrecía, ser raspachin (trabajo que se realiza en los cultivos ilegales para cosechar la hoja de coca), allí en ese departamento y en ese trabajo,  permaneció  trabajando  10 años, hasta cuando el tío Benjamín falleció, producto de una sobre dosis de  alucinógenos que consumió durante  una semana,  mientras fornicaba  con una de las   fufurufas que prestaban sus servicios sexuales en esa región,  Benedicto  al poco tiempo se fastidio de ese trabajo,   que sumado a la pérdida de su  tío, tomo la determinación de  regresar al pueblo, con todo el dinero  que había logrado ahorrar durante los 10 años de arduas labores en  su oficio.

La llegada al pueblo fue  como la llegada que años atrás hacían los famosos mineros o esmeralderos, después de que habían sufrido en las minas de esmeraldas y habían logrado encontrar una gema  que los sacaba de la pobreza aunque fuera por unos pocos días. ( Música, trago, mujeres, botas, sombrero y cadenas.)

Benedicto un poco más precavido, compró una  pequeña parcela,  busco  novia, contrajo matrimonio rápidamente, y se dedico a las labores del campo,  como muchos otros en la región, sembrar yuca, plátano, malanga, frijol, café,  frutas y hortalizas varias, cuidar cerdos y  ordeñar vacas con la que  dignamente se ganaba el sustento diario  para  él y toda su familia.

Al  tiempo sus 2 hijos  varones, estuvieron en edad de ser enviados a la escuela   lo que  Benedicto con orgullo y con decisión hizo; porque él como muchos otros padres responsables, no quería  que ninguno de sus hijos fuera analfabeto y tuviera que correr su misma suerte.

Los días Domingos y Jueves cuando  llegaba al pueblo  con toda su familia, después de vender sus productos y  hacer el mercado, entraba a  una tienda de la plaza, se tomaba sus cervezas en compañía de   amigos y conocidos,  mientras contaba las historias  de su trabajo y  en medio  de la borrachera imaginaba  ser un  capo de capos.

Así transcurría su  vida entre la finca y el pueblo, entre cantina, tragos y sueños, en realidad el se sentía después de sus tragos un capo, aunque nunca lo fue, pues  solo fue un triste raspachin que dejo parte  de su vida  y  las huellas de sus dedos  pegadas a las plantas de coca que ayudo a cosechar durante esos diez años en las chagras  que  se hicieran  en  las selvas del Vichada

Cuando llevo a matricular sus hijos a la escuela, ese día de la matricula, le preguntaron la información necesaria para dejar  el debido registro como a todos,   nombre  y apellido del alumno,  lugar de nacimiento, nombre  y apellido de los padres, y profesión.

En el pueblo como en el campo, los padres tienen diversas profesiones siendo lo más común,  agricultores, ganaderos y comerciantes; pero  ese día cuando  indagaban a Benedicto  apareció una nueva profesión.

Don Benedicto  cual es  su profesión pregunto la profesora a cargo, Benedicto muy orgulloso,  respondió: “SOY MAJIOSO, y  quero que mis hijos  no  queden  burros como yo  quero que  algún día sean dotores, porque yo si tengo como pagar toitos sus estudios, yo los quero   mandar  es a la JANORIANA a que sean dotores, y  que no tengan que sembrar vichuela, o golele el rabo a las vacas como me ha tocado a yo.”

Acto seguido la   profesora pregunto que  si no quería cambiar de profesión ya que no quedaba  muy bien dejar esa profesión en los libros, Benedicto muy atento  y  respetuoso replico, "Si projesora  tiene razón entonces que quede mejor  MAJICO porque eso es lo que soy MAJICO. y no MAJIOSO porque eso queda mal".


Años después sus hijos lograron ingresar a la Pontificia Universidad Javeriana en la ciudad de Bogotá, y terminar sus estudios superiores. cuando terminaron la academia, sus hijos le solicitaron  a su padre  que les enviara dinero para el "MOSAICO", pero fue tal su enojo, que Benedicto, pensó que era que sus hijos se habían vuelto GAY`S, y que si eso era así  quedarían descalificados de por vida y sin herencia, y que si querían plata para el "MOSAICO", tenían que trabajar en un salón de belleza; este mal entendido  les costo a sus hijos la burla de todos sus compañeros y  un buen tiempo para que Benedicto lograra entender lo que significaba un mosaico, el impase  se arreglo y  los sueños de  sus hijos se cumplieron tal como fue el deseo de su padre, y gracias al esfuerzo y trabajo de este MAJIOSO de Miraflores quien en medio de  su inocencia  veía con orgullo  tener esa  profesión  de MAJICO y no le gustaba decir que era un prospero agricultor y ganadero.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

El majioso /majico

Una historia con un final distinto. Una buena moraleja donde los hijos, de alguien sin educación, pueden comenzar otra vida , con estudios universitarios y una final en otra dirección.
Elizabeth Skantz Estocolmo. Octubre 7 del 2012.

Unknown dijo...

Un sentimiento muy respetuoso a todos esos padres humildes y soñadores que han trabajado para cambiar la vida de sus hijos. Mis padres no fueron majiosos, son campesinos, y siempre lucharon por hacer de mi un profesional. Gracias papás. Gracias Miraflores. Tierrita linda.