Anécdotas, Cuentos, Historias

sábado, 23 de marzo de 2013

EL CHOJER.


MIRAJLORIS, MANGUS VERDIS, P.TAS  Y CHOJERIS.

Fot de Mariana L.
En Miraflores,  la economía que se mueve a través del transporte de carga y la profesión de camionero,  ha permitido y contribuido al desarrollo económico de la región;  ya que desde el Lengupá se ha transportando desde hace años, hasta la capital  de la republica o  a otras ciudades del país, productos  de la región como ganado, madera, café,  miel, y ahora en los últimos años, frutas y verduras principalmente, y desde la capital u otras ciudades los diferentes productos como arena, ladrillo, hierro, cemento, víveres, líchigo (frutas y verduras), rancho y licores
La vía  principal de comunicación entre la región y el  resto del país,  siempre  ha sido  “la carretera del Progreso”, nombre  por demás muy llamativo,  pero que hasta el día de hoy, sigue siendo un dolor de cabeza para toda la región, a pesar de que ya esta pavimentada en una gran parte, los solo 90 Km, que distan desde Miraflores hasta la capital del departamento Tunja; en la mayoría de ocasiones cuando se va de Miraflores a Bogotá, para evitar llegar hasta Tunja, se transita por la vía  de Jenesano, hasta salir al lugar denominado Tierra Negra en el autopista Tunja -  Bogotá.

La otra vía es la carretera   de Miraflores a Garagoa, esta vía, no existía hace unos cuantos años y  luego fue una trocha  que durante los 12 meses del año permanecía en  condiciones casi intransitables, esta vía permaneció así por muchos años hasta que  tiempo después hubo comunicación fluida vía terrestre entre Miraflores, y Garagoa, dos  pueblos  que aunque no pertenecen a  la misma región son pueblos hermanos y que dependen eclesiásticamente de la Diócesis de Garagoa.

Luego cuando esta vía  mejoro; los transportadores locales,  salían por la misma, buscando como destino final  la capital de la república;  Los transportadores o camioneros de la región  siempre han sido hombres muy serviciales; trabajadores, sinceros, espontáneos, dicharacheros, mamadores de gallo, mujeriegos, parranderos, groseros  y buenos bebedores y comelones. 

En una ocasión; salió desde Miraflores  por la vía hacia Garagoa, un camión con una carga de madera  con destino a Bogotá; cuando el camión su conductor y su carga, estaban cerca del  alto del Garabato, lugar que demarca los límites geográficos entre Miraflores y Garagoa, como a eso de las 3:30 de la tarde, en una curva,  este se encontró  en la mitad de la vía detenido un  automóvil  de color verde oscuro, marca Wolsvagen tipo escarabajo, y en la parte trasera un señor  de cabello cano, piel blanca, con gafas, bien vestido, con una edad aproximada de  75 años; quien en ese momento se tocaba la cabeza en señal de preocupación; pues su vehículo se había varado  en un lugar en donde no había vecindad, en donde  hacía mucho frio y   en  una vía en donde no pasaba casi nadie y menos en horas de la tarde de un día Jueves antes de semana santa.
Nuestro camionero al verlo, pensó   como era posible que un viejito de estos estuviera allí solo y  varado, y  no haciendo nada solo  viéndole la cola al carro y tocándose la cabeza en señal de desespero; por lo que de manera inmediata hizo sonar las cornetas (claxon) en señal de llegada, se detuvo, se bajo de  su camión y fue en ayuda  del  anciano desprotegido.
Cuando se  bajo de su camión sin saludar   le fue diciendo   al anciano  “¿y eso que  taya le paso?”;  el anciano muy respetuoso le dijo buenas tardes, que el Señor le bendiga, bueno es que mi automóvil de pronto se detuvo y no volvió a encender.
¿Y por que no ta tratando de arreglarlo? Pregunto el camionero.
Bueno  ya lo he revisado pero no le encuentro nada dijo el anciano.
El camionero poniéndose de frente al  automóvil escarabajo marca  Wolsvagen, le levanta la tapa o capó; y al ver que  no había motor le exclamo, “mire viejito uste que va a poder prender esta cascara ¿no se ha dado cuenta que no tiene motor?”
El anciano le dice que el automóvil si tiene motor pero que  este se encuentra en la parte trasera y no en la parte delantera como todos los demás vehículos.
Acto seguido el conductor se rasca la cabeza y dice entre dientes mientras  iba hacia la parte trasera del Wolsvagen “estos viejos ricos si no tienen en que gastarse la platica, luego quien ha visto mandarle a poner el motor de un carro atrás. Ricos tenían que ser.”; “¡a ver destape el capó viejito! es que ustedes solo saben comprar y echar p`lante pero no tienen ni P.ta idea de la mecánica ¿vamos a ver que le paso a este pichirilo?, ¡páseme  la diez pa ajustarle acá esta mi….da  y luego si  échele candela!”.
El anciano no sabía que decir, solo pudo pasarle una caja con herramientas y esperar a ver qué  hacia nuestro paisano.
Una vez le fue entregada la caja de herramientas, el conductor del camión procedió a buscar la llave requerida, mientras seguía diciendo en voz  suave pero de manera sarcástica, “no le digo que  definitivamente ustedes los ricos saben más de maternidad de gallinas que de esta M…da.” ¡Mire esta es la 10, este es el hombre solo, este es un alicate etc etc.”, “Bueno  viejito súbase  y cuando yo le diga  entón ahí si   échele candela...” Perdón replico el anciano, no entendí, lo que quiere decirme; “¿Este viejito si? ¡Hombre pues que lo prenda! (encender), ¡eso si no entiende!, pero si le dijera que  tiene un par de faldas no estaría preguntando; no le digo  jajajaja.”
De manera inmediata el anciano se subió al carro esperando la orden del paisano, mientras este en la parte de atrás le accionaba  el carburador que se había tapado por falta de mantenimiento; “Tiene que cambiarle esta manguera por que ya se jutió (deteriorarse)”, “¡ahora si ajúmele! Pero antes chancleteelo varias veces” (referido a empujar o accionar el acelerador varias veces, el acelerador se le denomina en términos populares Chancleta  (sandalia)) Le gritó,  inmediatamente el anciano  aunque no entendió que quería decir, le dio start,  acelerando mientras el carro daba señales de estar bien; asi de esa manera se logro encender el automóvil  para continuar la marcha.
Una vez  el carro  quedo  reparado, el  anciano muy agradecido con  nuestro paisano, nuevamente le   agradece y le dice que cuanto le debía; pero  nuestro conductor, que  realizo este trabajo no lo hizo con fines económicos sino por humanidad y solidaridad en la vía.  “No señor no me debe nada, mas bien hágale adelante que yo voy detrás para  ver si  esa cascara  no lo vuelve a dejar botado; y ahí en la entrada a “Garagoda”, en la tienda de la Rosita más bien me invita una  cerveza”.
El camino continuó, el automóvil escarabajo Wolsvagen adelante y el camión  atrás, hasta llegar a Garagoa. A la entrada del pueblo estaba la cantina y comedero de Rosita, una señora de sonrisa agradable, gorda, nalgona, de cachete colorado, que usaba siempre falda corta, y blusas de escote pronunciado dejando ver siempre gran parte de sus protuberantes lactas y quien era la propietaria del lugar,  en donde los camioneros llegaban a comer y a tomar cerveza, no solo por lo bueno de los alimentos, sino por lo bueno que tenían las tres hijas  de Rosita, unas jóvenes bonitas  y agradables de 17,  20  y 23 años, que  mientras ayudaban a atender el lugar, mostraban sus atributos a los conductores y estos no perdían la ocasión para tocarlas, e invitarlas a vivir con ellos y proponerles matrimonio, mientras Rosita los  increpaba diciéndoles palabras  soeces, y dándoles un pellizco a los que veía pasarse del límite, con las hijas; una forma  de defender las hijas , pero que en el fondo la aceptaba ya que por ellas  era que  el negocio se movía más de lo esperado.
Cuando  estaban cerca de donde Rosita, el camionero nuevamente  hace sonar la corneta (Claxon),  para que el anciano no se pasara y le invitara la cerveza fría que calmaría la sed y pagaría su trabajo  realizado en la vía.
Los dos  el anciano y nuestro paisano el camionero, bajan de sus  vehículos y entran a donde Rosita. ¡Buenas noches! suegraaa dice el paisano. ¡Buenas noches! Yerno contesta Rosita desde adentro de la cocina.  Tráiganos un par de cervecitas por ahora dice el paisano, mientras  le señala al anciano una mesa en donde acomodarse y dirigiéndose al orinal de pared, le pregunta a Rosita  por su hija Julita, Rosita pregunta que para que  y este le dice “Pa llevármela a vivir a la llanura”, refiriéndose a Miraflores.
Ni más faltaba, si ella tiene su novio y  usted es un hombre comprometido le dijo Rosita, no suegrita, yo soy solterito  y lo del novio  que me importa, no ve que yo no soy celoso y además yo si tengo como mantenerla y hacerla feliz decía el paisano mientras descargaba  su vejiga allí en el orinal.
El anciano sentado, recibe las dos cervezas, las paga y espera a que se acomode el paisano en la mesa, para expresarle que él no tomaba cerveza, luego es replicado  “entón jártese un trago, no me venga con cuentos viejito uste me tiene que acompañar, espere y va a ver las hijas de la Rosita lo buenas que están”,  le decía emocionado el camionero a su nuevo conocido.
El anciano  muy incomodo pero respetuoso y sobre todo  agradecido, acepto tomarse una cerveza, mientras el  paisano le comentaba, lo duro de su vida,  de su trabajo de sus amores, de su familia, llegando a concluir que en Miraflores solo era “Mangus verdis, P.tas y chojeris”, por lo que el anciano le pregunta que por que se expresaba de esa manera irrespetuosa con su pueblo y con su gente, que si era que no tenia hermanas, a lo que de manera inmediata replico el paisano, “!pues claro!, por eso es que  le digo, allí en  mi pueblo cuando hay mangus no se maduran por que no los dejan, todos los muchachos se los jartan verdis, lo mismo les pasa a las mujeres,  en  mi casa somos 8 hermanos, tres hombres y 5 mujeres, y los tres somos chojeris y mis hermanas todas se volaron  a los 15 de la casa, se fueron  con uno y con otro haciendo vida, entón se volvieron P.tas”. El acompañante solo atino a responder  que no era justo expresarse asi y que el que estuviera libre de pecado que tirara la primera piedra.
Asi ocurría  el dialogo y se termino la cerveza, luego  el paisano pidió la otra, mientras le  manifestaba al anciano “bueno viejito jijuep.ta. ya le he contado todo sobre mi vida ahora si cuénteme algo de la suya”.  El señor, el anciano, blanco, de cabello cano y lentes gruesos, le dice muy serenamente “YO SOY EL OBISPO DE GARAGOA”, pero el paisano respondió con  risa diciendo, Rosita no me traiga mas cerveza, porque si este viejo se toma la otra, se va a convertir muy rápidamente en PAPA.
Resulta que  el  señor de cabello cano en realidad era el  Obispo de Garagoa, quien el día jueves antes de la semana santa, había ido en su automóvil  de color verde oscuro, marca Wolsvagen tipo escarabajo hasta Miraflores a revisar un tema con el padre Cañas, en referencia a unos asuntos de  persecución política, de la cual había sido víctima el cura Cañas por parte de algunos  políticos del pueblo, después de que  un día domingo en el sermón del medio día, los denunciara ante los feligreses por estar robándose los dineros provenientes de la gobernación  y que tenían como fin ayudar a los más necesitados, pero que  estos deshonestos los guardaban en sus casas y solo los sacaban días antes de las elecciones, para con ello comprar los votos a favor de un político especial.
Cuando el Obispo de Garagoa, le comento a nuestro paisano su oficio, en ese momento entro a la tienda de Rosita una señora que llevaba a vender unas gallinas y cuando  vio al prelado de la iglesia en  la tienda, exclamo, ¡SEÑOR OBISPO!  Mientras se santiguaba, y se arrodillaba, besándole su mano y dándole gracias a Dios por haber podido saludarlo directamente. Nuestro amigo el paisano, no sabía qué hacer, e igualmente se arrodillo pidiéndole perdón por  haber sido tan grosero, por  haberlo llevado a  donde Rosita y por haberse expresado de manera indecorosa del pueblo, y  de las mirafloreñas;  El obispo no pudo más que  decirle que  lo entendía, que estaba perdonado, pero que tratara siempre de mejorar en su hablar, pero que era importante que siguiera siendo así como era espontaneo, servicial, trabajador y honesto,  y que desde ese día en adelante rogaría por él para que mejorara en lo indicado.
El camionero, nuestro paisano, muy arrepentido de lo hecho, se despidió  de rodillas con beso en la mano   y siguió su camino  hasta Bogotá, aunque muy avergonzado de lo ocurrido, si muy feliz por haber tenido el honor de tomarse una cerveza con el obispo de Garagoa, algo muy importante para él, ya que era un privilegio único en la historia personal  y en la de muchos mas; este encuentro cercano del tercer tipo con el obispo, le cambio la vida a nuestro paisano, quien se volvió un hombre más respetuoso con los demás,  con su familia y con los y las mirafloreñas. La historia fue contada a  sus amigos, mientras tomaban cerveza en el café de la esquina superior de plaza de mercado que era propiedad de Inés, y que luego paso a  manos de Chavela, y donde hoy funciona la tienda el poker de ases tío rico.







Fot H.Roldán.


martes, 26 de febrero de 2013

Confesiones De una Beata.


En Miraflores.
"Los Parasoles" fot. de Carlos Arturo Rojas Sastoque.

Recordando vino a mi memoria la figura clara e imborrable de unas viejas Beatas solteronas; en esa época "SEÑORITAS" porque según   ellas  y muchas personas de la sociedad, las beatas no habían tenido, el placer del disfrute mundano de la lascivia y el goce carnal del sexo.

Tengo en mi memoria muy bien ubicadas a varias beatas solteronas las cuales recuerdo por varias cosas y situaciones; primero por que vestían diariamente con atuendos de color negro de pie a cabeza,  siempre con faldas largas de color negro, blusa blanca  de manga  larga, con encajes, zapatos  bajos como de fieltro, de color negro, medias de lana y un velo de color gris  o negro , mismo que se ponían  sagradamente tan pronto pisaban el  atrio   antes de entrar al templo  SAN JOAQUIN DE MIRAFLORES. Lo  otro  es que  siempre llevaban alguna canasta  con el presente para el sacerdote de turno, y expelían sus atuendos  un intenso olor a Naftalina, que hacian llorar y moquear al mas fuerte; así mismo, se les veía todos los días de lunes a lunes asistir a la misa de las Cinco de la mañana y a la de las seis de  la tarde, llegando siempre temprano antes de iniciar la celebración a entregar las viandas al sacerdote y a rezar el rosario.

Muchos sacerdotes, que no eran precisamente los más célibes, algo así como el famoso padre  Alberto Cutie; mientras estuvieron prestando sus servicios en la parroquia de Miraflores, abusaron en muchas ocasiones  de las fieles  y por supuesto  de varias de las beatas de la época.

El secreto de confesión;  debe ser  un secreto bien guardado por el sacerdote de turno, como uno de los mayores tesoros, el cual no puede ni ser revelado, ni menos aprovechado para  obtener beneficios  y satisfacciones personales;  pero como suele ocurrir,  en muchas de las ocasiones  se infringió,   y aprovechándose de situaciones particulares y privadas, se obtenían beneficios, económicos y  sexuales de muchas de las feligreses.

Una de las tantas beatas solteronas de la época, consiguió  un amante, con quien de manera furtiva mantuvo un romance de largo tiempo; los dos amantes creían que nadie sabía de sus encuentros pasionales, pero  como en todo pueblo chico, TODO EL MUNDO SABIA  y los últimos en saber que todo el mundo sabía  fueron el par de implicados.

El fulano   visitaba a la  beata solterona todas las noches  tarde,  después de las once de la noche, allí a su casa y salía en horas de la madrugada  de lunes a viernes, recibiendo  a cambio de sus servicios, la pasión inagotable de la beata,  y también un poco de dinero que usaba para sus necesidades personales incluida la vagancia. 

El enamorado;  después de un tiempo, se entero por boca de la misma beata, de  lo ocurrido    un Jueves santo mientras se confesaba; historia que muchos años después contaba con pelos y señales a unos pocos amigos  que estaban reunidos en la esquina del chisme en el parque principal, en el café de los parasoles y quienes empezaron a molestarlo por su secreto mal guardado cuando  precisamente paso la beata por el frente  del café de los parasoles a comprar unos botones al almacén "la economía" propiedad del profesor Ciro Zea.
"Almacén la economía". Fot Carlos Arturo Rojas Sastoque.

Ella,  la beata, iba a diario a misa y a confesarse tres veces a la semana, porque siempre creyó que todo lo que los hombres le decían, todo lo que ella pensaba, y todo lo que  su hombre le hacía, le decía y le insinuaba, ofendía a Dios, y que por todos estos pecados, iría sin piedad y de manera directa a parar a lo más recóndito  y profundo de las pailas del infierno

Ese día Jueves; contaba el  amante, ella entro sollozando al templo  y pidiendo misericordia; se acerco al altar en medio de un llanto lastimero, y  de rodillas clamaba perdón ante Jesucristo crucificado; en ese momento salió el sacerdote de la casa cural   a terminar de organizar los atuendos y demás para la ceremonia y cuando la vio  hincada allí frente al altar mayor, le dijo en voz alta y serena, AVE MARIA PURISIMAAAA.    Inmediatamente  le fue respondido por la beata SIN PECADO CONCEBIDO MARIA SANTISIMAAA. quien moviéndose lentamente de rodillas, con el rostro tapado por el velo y sollozando llego a los pies del sacerdote,  implorando  su perdón por lo que ese día Miércoles en la tarde le había ocurrido mientras iba para su casa después de misa de  12; cuando ella pasaba por frente  del Rubí, por la calle  que  conduce de la casa de  la Familia Quintero Mejía hacia el ocobo.
Casa del Taller de Don José. fotograifa de H. Roldan.

Padree , por favor, exclamaba  angustiada, mientras avanzaba de rodillas,  padre he caído en el más bajo y profundo abismo del infierno ayúdeme por favor.

El sacerdote muy tranquilo, la  calma y la lleva al confesionario, para que allí  proceda a contar tan trágico suceso.

Ya instalados uno  en el confesionario y la beata de rodillas fuera de este, empieza el relato Padreeeee, debo salir de  este abismo infernal, ayúdame soy pecadora, Satanás quiere llevar mi corazón y mi cabeza por la voluptuosidad y la lascivia, me  he dejado llevar por  la tentación de Satanás me he entregado a los deseos insaciables del demonio, Satanás me ha tentado, ayúdame por favor a sentiiiiir y a encontrar la salvación.

Tranquila hija cuéntemelo todo sin pudor. Que  el SEÑOR sabrá escuchar y perdonar.

Es que ayer miércoles, cuando salí de misa de doce, me fui para mi casa  y en el camino, tuve una debilidad que fue incitada por el demonio hecho persona, yo lo fui a ver, por qué era irresistible ,  me dieron ganas de tenerlo para mi, para mi gozo, y para mi regocijo, entonces  me presente ante ese hombre, yo le vi esa mirada lujuriosa, allá en  su trabajo en la esquina del rubí;  yo entre despacio a su zapatería, mientras él me miraba sentado desde su banco de madera  sosteniendo un yunque en su mano izquierda y un martillo en la mano derecha, Don José  de manera muy suave pero  insidiosa, tan pronto me vio entrar me dijo …… yo sé a qué viene  señorita….  y se lo voy  a dar…., pase mas para dentro…., acá a donde  no la vean..

Pasar a donde?  Le pregunto el sacerdote..

A una pieza pequeña, oscura, incomoda, horrible y  maloliente,  allí habían  otras dos mujeres, la señorita Omaira y la señora Lucrecia, el hombre también las tenia allí en ese lugar,  allí estaban las dos bien  metidas y creo, es mas, estoy segura que las dos también querían lo mismo que  yo.

Creo padre que también fueron tentadas por el demonio, por la lascivia, por ese deseo carnal irresistible que el demonio pone en nuestro camino. Yo me quería salir inmediatamente de allí; pero el demonio me lo impidió, no dejo que mi pensamiento cambiara; yo se que hice mal pero cuando menos me di cuenta, Don José se presento con él  en  la mano.

Yo lo vi primero, olia mal,  y me pareció muy chiquito, pero debió ser por lo oscuro, entonces  don José me dijo; quíteselas, porque si no no le va a poder entrar.

Y usted  se quito eso?

Si señor, yo me quite esa prenda que  solo usamos las mujeres, padre, y fue muy  humillante en principio pero  después me pareció   agradable y delicioso y sentí un gran descanso por que me quedaban muy apretadas.

Entonces me  quite esa prenda, porque si no, no me iba a entrar, como decía don José, luego don José, se puso de rodillas y mientras me lo acomodaba, me preguntaba una y otra vez, con esa voz misteriosa,   sugestiva  ¿ya  le entro bien? Pero yo no podía decir nada, no podía hablar del dolor, entonces me volvía a preguntar  ¿esta duro?  Lo siente duro? Si es así, entonces apriete fuerte para que   se le acomode mejor y no se le salga, a ver? muévase  un poco, si , asi… si... un poquito más, asiii ahiii, está muy bien; es que  con el uso,  ya  va a aflojar bien y ya no le va a parecer tan duro, ni tan molesto.

El sacerdote, en medio de la confesión también sintió los deseos carnales frente a la beata y de manera cariñosa  y con un leve jadeo, le pedía que continuara. pensando  también en obtener sus beneficios personales.

De allí de esa pieza, salí rápidamente por qué no aguante el dolor, salí muy maltratada, y me hizo sentar en la butaca de madera al frente de él, mientras me decía  de manera muy parsimoniosa,  sus    naranjas son las más jugosas que me he comido, y esa papaya sí que es grande , buena, rica y deliciosa, cuando puedo volver a tenerla por acá nuevamente.

Padre  yo no quiero regresar, allí, porque para ponerme los zapatos nuevos, que lleve a donde don José para que me les agrandara la horma  en su yunque, me debí quitar las medias y me dio mucha vergüenza, porque  cuando don José se agacho a ponérmelos, mientras lo hacia,  yo lo vi con ojos de deseo, y eso  es lo que me  tiene al borde de caer en el profundo infierno, además a don José  le gustaron muchos las naranjas y la papaya que le regale el día que  le lleve los zapatos para que no me cobrara mucho y  así fue ese día no me cobro, pero me dijo que cuando volviera no olvidara llevarle más frutas, pero es que  a mi no me gusta cargar, únicamente cargo las fruticas que yo le traigo a usted padrecito  pero a nadie mas.


Don José Guillermo Cruz, un señor muy conocido, respetuoso,  honorable y trabajador  tenía  su taller de reparación de zapatos  en la esquina del rubí, el se sentaba en su butaca de madera  y cuero, mientras sostenía en su boca un montón de tachuelas, y con sus manos laboriosas iba remontando, cosiendo, pegando y arreglando los zapatos viejos y nuevos que todos llevábamos a su taller para   arreglar. Don José Guillermo, en su yunque, colocaba los zapatos nuevos para darles nueva horma, él siempre respeto a sus clientes y  esto que la beata confesaba, no era mas que el pensamiento de lascivia que llevaba dentro, luego don Guillermo mientras arreglaba los zapatos le gustaba era comentar  los resultados de la cacería de armadillos que había hecho junto con el Pinto, y otros cazadores locales, con la la ayuda de  sus perros bravos en la Mocasía. 

lunes, 11 de febrero de 2013

Su taya


Mi señora.

¡Oli su taya.! Es una expresión  muy  popular de Miraflores; la frase es  muy usada para saludarse entre conocidos,  o para referirse a una persona como la suegra o la esposa, o  a  cualquiera que sea mal humorad0; las expresiones “mi mujer es una taya”, “mi suegra es una taya”, o “ese hombre  o esa mujer es una taya”, son usadas con  frecuencia precisamente para denotar  el mal humor de las personas y los altos grados de intolerancia que tienen los mencionados hacia otros.

Todo esto, debido a que   una taya, es una serpiente, muy venenosa,  y agresiva, que  ataca  sin previo aviso,  causando casi siempre la muerte de los afectados en un tiempo muy corto; las tayas son reptiles del genero Bothrops atroxlas, y son conocidas como taya X, mapaná, o cuatro narices .

Doña  Bethsabé, una mirafloreña de pura cepa que en  el año 48  se fue para los llanos orientales, a acompañar  a los liberales de ese entonces, llevo de su tierra natal nuestro sello de calidad, y de identidad local, en sus costumbres y en su forma de hablar; mismo que permaneció  hasta el día  de su muerte.

Años después de terminada la violencia del 48;  y luego de haber permanecido en sus fincas trabajando; se enamoro de otro  aventurero que gustaba de las viudas, especialmente de aquellas que tenían   buen dinero , representado en fincas y ganado, sin importar la edad, la belleza física y los sentimientos de las mismas; el enamorador de viudas como se conocía, fue el dueño del amor perdido de muchas viudas millonarias y por supuesto del  dinero de las mismas, este enamorador  conoció a unas cuantas viudas, en el negocio de la compra de ganado, porque el enamorado se desplazaba por los diferentes pueblos  y fincas entre Miraflores, Páez, Campo Hermoso, Monterrey, Tauramena, Aguazul , Yopal, Paz de Ariporo y Orocué, buscando comprar ganado directamente a los finqueros, y enamorando y pelando a las viudas; luego este enamorador, siempre se dio  una buena vida,  a costillas del trabajo de los muerticos.


En una de sus tantas andanzas,  se enteró, que en los llanos de Casanare había una vieja de 60 años, viuda llamada Bethsabé, procedente de Miraflores , misma que había llegado al llano,  en el año 48 y que había amasado una gran fortuna representada en más de 1500 cabezas de ganado y  tierras  fértiles de sabana y piedemonte que sumaban más de 3000 hectáreas; también se entero que la señora había quedado viuda tres veces, y con  9 hijos entre mujeres y hombres producto del amor  de tres  matrimonios debidamente legalizados; por lo que emprende  una misión especial y exclusiva de llegar hasta donde la viuda y enamorarla como  a muchas otras.

El intento no fue en vano  y  en menos de un  mes, ya la había enamorado, y como muestra de su  cariño y amor incondicional, la llevo de paseo a Bogotá, no sin antes hacer que  la viuda embarcara 6 viajes de toros gordos con destino al mercado  de la capital y cuyo dinero tenía como fin la compra de un carro nuevo.

La viuda Bethsabé y su nuevo amor llegaron a Bogotá,  en un campero marca Toyota que tenía el enamorado  para su uso personal y que había sido adquirido  con el dinero de una de las viudas que tenia  en Páez;   la pareja de enamorados  se hospedan en el Hotel Tequendama, tal como lo tenía previamente calculado el novio, pues eso  mostraba no solo  la incondicionalidad y riqueza, sino el amor sincero  por Bethsabé, ya que  con ello demostraba que en cosas del amor  y más cuando se está enamorado no importan los gastos ,  si se va a ser feliz al lado de quien se ama.

Una vez fue vendido el ganado en el matadero San Martin,  el enamorado toma todo el dinero y lo pone en una de sus  cuentas por supuesto con la debida autorización de la viuda,   quien no solo estaba feliz y enamorada, sino convencida de que ahora si había encontrado un hombre RICO, que no escatimaba en gastos, que la sacaba a pasear,  que la llevaba a conocer la ciudad y muchos sitios elegantes, un hombre que no le daba vergüenza estar y andar a su lado, asi fuera ya una persona de avanzada edad, y con varios hijos.

Luego el plan iba tal como había sido previamente calculado. Después de permanecer dos días hospedados en el Hotel Tequendama,  allí en la capital de la república   la pareja sale de compras por la ciudad, siendo el primer punto a visitar  las joyerías del momento y las sombrererías mas afamadas  de la capital. Al siguiente día programaron ir de compras por los almacenes de ropa pero  con la condición de que cada uno iba por su lado para estar mas cómodos al momento de las compras,  propuesta aceptada por la viuda, para ello el enamorado le entrego en efectivo la cantidad de 2 millones de pesos de la época y contrato los servicios de una  señora de confianza que tenía en Bogotá , para que acompañara a la viuda a comprar   el vestuario femenino, ropa interior, vestidos, sacos, abrigos, zapatos y los aditamentos necesarios para que se viera más bonita, sensual, agradable y sobre todo agradecida; pero  también para con ello demostrar una vez más el amor sincero   hacia la viuda.

La  viuda  sale  de compras   a un centro comercial, siempre  en compañía y con  la asesoría de su acompañante. En el centro comercial Unicentro, entran a uno de los almacenes,  preguntado por un vestido de color rojo que estaba expuesto allí en la vitrina,   de manera inmediata, la joven que atendía el almacén se acerco cordialmente y  de la manera mas respetuosa a  mostrar los diferentes modelos de vestidos en diferentes colores y demás.

En Bogotá  ha ocurrido un fenómeno muy particular al hablar, es  como si hubiera sido copiado de los argentinos o italianos,   cuando en la pronunciación de la ELLE, la dicen como eye ejemplo  esta lloviendo los bogotanos  dicen  esta yoviendo, luego no hacen la diferencia cuando mencionan palabras que dentro llevan la elle o la ye.


Resulta que este mal manejo del lenguaje, causo el día de las compras un gran disgusto entre la empleada vendedora y la compradora; pues cuando  la compradora había decidido  el color del vestido, la vendedora le dice “SU TAYA MI SEÑORA”, y fue lo suficiente para que la viuda entrara en rabia, por que la vendedora no tenia  por que ofenderla de esa manera, luego la viuda le responde a todo pulmon “ SU TAYA USTE, RESPETI MAPARIA , PORQUE SI NO LE DOY BALA”, la  vendedora no sabía que hacer mientras la viuda le decía  a la acompañante que se fueran del almacén porque  no quería darle en la jeta a la  muchacha irrespetuosa,  sin embargo,  logro calmarla y explicarle a las dos la diferencia entre  SU TALLA Y SU TAYA.



Cuando llego al Hotel Tequendama nuevamente, la viuda y su acompañante, el novio ya estaba bien acomodado en el Jacuzzi del apartamento esperándola con una  botella de whisky , la factura de compra del carro nuevo y un montón de compras que él había hecho por su lado. Luego  empezaría la celebración   con su nuevo amor y a disfrutar las delicias del dinero.


Al quinto día  la pareja  viajo nuevamente con destino al llano, para  descansar  plácidamente en la finca de la viuda,  allí el novio permaneció  dos semanas, atendiendo la viuda y la  viuda disfrutando de las nuevas mieles del amor. Una vez decidió el nuevo viaje el enamorado, este le comunica que tenía que viajar y que permanecería lejos de ella más  o menos un mes   por que tenia he hacer otros negocios por el lado de Bucaramanga, Socorro y San Gil, negocios que  tenían igualmente que ver con algunas  viudas de esos lugares.


La viuda muy triste por  el viaje de su  nuevo amante, resignadamente acepta el viaje, no sin antes decirle que  le dejara el dinero producto de la venta del ganado que  habían llevado a Bogotá,  así como las llaves del carro nuevo que habían comprado para los dos, el  enamorador de viudas le dijo que el dinero se había gastado en  el carro , las compras, el viaje y el hotel y que no quedaba nada, ni un solo peso  y que más bien  necesitaba embarcar otros 5 viajes de ganado para llevar a vender ya que  no tenía dinero para su nuevo viaje.

 Y esa fue la gota  que  rebozo la copa, pues la viuda que era viuda 3 veces,  había quedado así en esa situación con los tres maridos, por que  los mismos habían querido robarle y disfrutar el dinero con  mujeres más jóvenes, luego ella los seguía sigilosamente  y cuando los encontraba con las amantes les disparaba   a los dos sin contemplación,  con  una puntería muy fina,  que jamás fallo  un solo disparo, y  los mataba. Después de los hechos, la viuda salía y se entregaba a las autoridades locales, mientras decía "Tiru lindu, Lindu Tiru", dicen que a uno de estos esposos, lo mato de un tiro que le dio en una espinilla y fue fulminante, por que la espinilla el muerto la tenia en la frente, luego los conocidos se mofaban de tan certera puntería; la viuda después de matar a los infieles  esposos, y luego de confesar su delito sin recato, al poco tiempo, salía libre ya que sus abogados siempre demostraron en su defensa,  ira e intenso dolor.


Cuando su ultimo enamorado le manifiesta lo del nuevo embarque de ganado, la viuda  saca  una carabina  marca Remington calibre 22 que había comprado  dos meses antes, para defenderse de los ladrones de ganado que continuamente llegaban a  su finca,  y ese día nuevamente  debió usarla para  un nuevo ladrón  no solo de ganado  sino también de corazones.

El  enamorador debió poner sus manos en alto, mientras Bethsabe le gritaba “que creyó su taya mapariu  que a yo me iba a robar, pues se jodió, tiene plazo de un mes pa devolverme mi plata, o si no lo busco y lo matu”. Mientras esto ocurría  uno  de  sus hijos le arrebataba las llaves de los  carros y  las hijas de la viuda, lo desnudaron y lo montaron amarrado a un tractor viejo,  lo llevaron esa noche al pueblo dejándolo  empeloto  y amarrado en el parque principal del pueblo.


Según contaron  después  de este suceso, el enamorador de viudas, llegó nuevamente a Páez a buscar a una  de las viudas que había dejado abandonada y  pobre para pedirle su perdón, mismo que no fue concedido y tuvo que irse  a vivir con su esposa a Bucaramanga con el poco dinero que le quedo después de haber  pagado el capital con intereses  del dinero que   había  tomado de la viuda mirafloreña Bethsabe en los llanos de Casanare.



Aquella viuda  que de verdad era “una taya” , no tomaba caldo de lengua para decirle la verdad a nadie y  por su valentía y coraje heredado en Miraflores, no permitió que fuera despojada de su riqueza, por parte de este  enamorador de viudas. Según cuentan, Bethsabé, murió en brazos  del sexto  de sus maridos cuando tenía la edad de 72 años mientras se quejaba de su enfermedad y  gritaba “ahora  si, quien sabe pa donde taya me voy a ir, si pal cielo o pal infierno”.