Anécdotas, Cuentos, Historias

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domingo, 9 de septiembre de 2012

Mi profesor


De  Vocacionales.

Mi  profesor de vocacionales, entre el año 1975 y  78; llego como docente no sé en qué año a Miraflores, a dictar clases al COLEGIO SERGIO CAMARGO;   yo recuerdo de su existencia  a finales del año 1974   cuando inquietos empezábamos a indagar sobre el colegio, pues nos alistábamos mentalmente ya para  ingresar al SERGIO CAMARGO a dar inicio al bachillerato.

Antes de iniciar el año,  mientras nuestros padres nos matriculaban, había tiempo  suficiente para conversar  con los amigos de la misma edad y escuchar  con mucha atención, admiración y sorpresa los cuentos y anécdotas  de los que ya eran estudiantes del colegio.

Para  el día de la matricula, se  debía  tener toda la documentación lista tarjeta de identidad, fotografías tamaño cédula, de frente,  con las orejas destapadas y fondo blanco, las notas de quinto primaria; el certificado médico, el pago de la matricula; mismo que se hacía en la tesorería del  colegio  atendida por  la señora  Cecilia Sarmiento de Roldan, quien por años y años estuvo al frente  de esta dependencia.

Ese día  era de acción, porque siempre los padres dejaban todas las gestiones de ingreso para  hacerlas en un solo día y casi siempre los últimos días; es decir cuando ya estaba a punto de cerrarse  los ingresos. Luego la levantada   era temprano, baño, pinta dominguera, desayuno,  al peluquero ( A mi me llevaban donde Floro,  y si estaba muy congestionado a donde don Guillermo Barreto  o por ultimo a donde  Marcos Martínez.);  el corte de cabello era  muy bajito casi pelado  y con solo un mechoncito de cabello al frente,  en resumen como un soldado, de ahí al médico  del servicio público de salud  en donde había también largas filas; ya una vez con los documentos en la mano  ir a la tesorería, hacer la fila para pagar y después hacer otra fila  en la secretaría para “sentar” la matricula; entonces allí se llenaban los formularios con toda la información del nuevo alumno, se entregaban todos los documentos para después si estampar la firma del padre y creo que también la del alumno y solo hasta ese momento se estaba oficialmente aceptado para el ingreso al colegio SERGIO CAMARGO DE MIRAFLORES.

Lo que siempre se tenía con anticipación eran las fotografías, que  eran tomadas por  Diomeno Ramírez o  por el señor  Orjuela y esto  se hacía porque las mismas tardaban dos, tres y hasta mas días en ser entregadas, entonces solo hasta cuando el rollo  se  terminara se sacaban de la cámara y se llevaban al cuarto de revelado y eso llevaba su tiempo.

Las filas  para la matricula eran largas en tesorería y  en  la secretaria, los alumnos llegábamos con su papa  o con su mama y algunos con sus acudientes. El ritual comenzaba   muy a las ocho  de la mañana, y terminaba a las 12 del medio día, luego continuaba a las 2 Pm  hasta 4 PM  Y mientras tanto  uno con los demás compañeros  contando  cuentos y escuchando las historias de los mayores  y los papas y o las mamas también adelantando cuaderno….

Ahí en ese punto entonces  fue cuando yo escuche  por primera vez varias anécdotas  sobre mi profesor de vocacionales según  recuerdo, una gran mayoría de los estudiantes le  tomaban del pelo;  se mofaban, lo hacían rabiar y  lo ponían con los pelos de punta, se le volaban de clase. Le pegaban con las semillas de las pomarrosas,  le ponían baldes llenos de agua, basura y a veces orina sobre la puerta del salón para que cuando entrara le cayera esta singular mezcla sobre la cabeza.

Eran historias que en su momento  a mí en lo personal me dejaban muy inquieto, y  como con un desafío interno de hacer lo mismo o más si se pudiera.

A decir verdad  en ese momento ya uno iba como preparado para retar a este profesor y  repetir la historia o mejorarla….

Una de las que me acuerdo contada por Luis Ángel Gómez y  Edgar Julio Gutiérrez; que ya llevaban en ese entonces un año en el colegio, fue cuando en una de las clases de electricidad  que impartía  el profesor de vocacionales,  estando en el teatro municipal, ordeno  a uno de estos dos  revisar o a conectar algo al sistema eléctrico;    entonces  el muchacho fue, reviso y  le dijo al profe que eso no servía  y que no pasaba corriente; claro  para que el mismo profe fuera  a hacerlo, entonces cuando   se puso a hacer lo que el alumno no quiso o pudo  hacer, alguien previamente conversado subió los tacos de la energía y tremendo golpe que le dio la corriente al famoso profesor; dicen que echaba madres bajito  y a grito entero  le decía   a la  energía eléctrica, “es que no me conoces?  no ve que soy su amigo”, mientras     todos los discípulos  no podían de la risa.

Otra fue cuando lo dejaron encerrado en el desagüe de la Piscina en el campin; y le colocaron una tabla con dos grandes piedras encima;  la piscina tenía  un tubo de salida de agua, que era de mayor capacidad que el de desagüe general, entonces cuando se abrían las válvulas para desocuparla, el  foso  que tenía como unos 4 o 5 metros de profundidad se iba llenando rápidamente  con el agua que no alcanzaba a salir por la tubería principal.

Para realizar la operación una persona debía bajar al foso por unas escaleras  hechas con hierro incrustado dentro del concreto que llegaban hasta el final, en donde se ubicaba la válvula de salida de color rojo, con una rueda encima que debía girarse para permitir la salida del agua.

El profe ordeno a un alumno a hacer esta operación;  y se quedo observando desde la parte superior a ver si el alumno cumplía con lo indicado,  luego el muchacho baja  y hace la  pantomima  para abrirla y le grita que no puede; el profe le grita desde arriba que es un flojo, que lo intente de nuevo y este vuelve a hacer la payasada; entonces el profe le dice salga, les voy a demostrar cómo es que se hace eso partida de flojos, el alumno sale, el profe entra a la fosa, mientras los alumnos esperan  a que  abra la válvula, a alguien se le  prendió el bombillo y acercaron la tapa hecha de madera pesada que se usaba para cubrir este hueco, la pusieron tapando completamente el foso y además le pusieron dos grandes piedras muy pesadas encima; es decir lo dejaron encerrado allí y salieron corriendo. Como el agua iba subiendo rápidamente  llenando el foso, el profe empezó a gritar, “sáquenme de aquí por favor yo no les hago nada, yo los perdono, pero  sáquenme”, la situación llego a un punto crítico en que el agua ya le  llegaba más arriba de la cintura y en ese momento llego un alma caritativa  y se apiado  del personaje en pena,  retiro las piedras y la tabla  rescatando a la victima de tan singular episodio. Al final nadie pudo  determinar  quien había sido el autor intelectual y material del episodio.

Cuando nosotros llegamos al colegio nuestro profesor de vocacionales, nos enseñaba  sobre varios temas ( Electricidad, dibujo técnico, artes manuales diversas, culinaria, entre otras); pero como nosotros  ya veníamos  desde antes  influenciados por las diferentes historias entonces llegamos igual a tomarle del pelo; a escaparnos de las clases,  y muchas veces hasta faltarle al respeto como lo hacían los demás, en realidad era una clase para  pasarla bien  sin embargo si no se pasaba la materia; se debía hacer un curso remedial en vacaciones por un mes y uno  dependía de la voluntad del profesor para perder  el año o para pasar al curso siguiente.

Dentro de las clases  vocacionales el curso de culinaria, era una de las disciplinas; entonces  nos formaban en grupos y semanalmente debíamos llevar una receta para hacerla en clase y como en todos los cursos, no faltaban los sapos; los lambones, los melifluos y  los cepilleros.

En esta clase,  debíamos llevar por grupo todos los ingredientes de la receta y hacer la preparación  para que luego el profesor muy orondo  repartiera la mayor parte del manjar  entre los profesores  y además separaba una buena parte para su casa y al final disponía de lo ultimo para los alumnos de la clase; esto ocurrió  varias veces ante la mirada atónita  de todos.

Las recetas eran variadas; algunas recetas  hechas por los mas lambones eran complejas  y elaboradas empanadas,  arroz de leche,  arroz atollado, etc. y las de los frescos eran muy sencillas;    chocolate con pan, pan con mantequilla, jugo de guayaba, mazorca con huevo, etc.  y una que recuerdo mucho es   la crema de limón; esta receta la llevo Manuel Bello y los hermanos  Barrera Rolfe y Germán; no recuerdo a mas  de ese  grupo  pero  de lo poco que nos dio a probar el profe  su sabor era muy delicioso, y refrescante….   No se ha borrado de mi memoria ese  sabor fresco e inconfundible  de esa mezcla de limón,  azúcar y leche.

El asunto era  delicado ya que  aquellos de las recetas complejas, se sentían robados por los demás  que llevábamos las recetas más simples  y sencillas y eso en realidad no era justo, sumado a que el profesor  repartía   la vianda entre los demás profesores, mas  lo que llevaba a casa, la inconformidad era muy grande;  pues no solo era esto sino la critica adicional siempre tratando de  demeritar el trabajo y el esfuerzo realizado ya que para este profesor nada estaba bien.  

Nuestro grupo conformado por Ramiro Morales, Isidoro luna, Orlando García, Transito    Bohorquez,   Enith Medina y yo, en la primera ocasión   para la clase,  el menú fue solo pan con mantequilla,  ya en la segunda ronda, tiempo después cuando  a nuestro grupo nuevamente le correspondió el turno y ya casi finalizando el año; hicimos una mantecada en  un molde  grande (De ser unos grandes frescos nos volvimos “LAMBONES”)… llevamos todos los ingredientes, los mezclamos tal cual decía  la formula y la pusimos en la lata para el horneado, pero como no teníamos en donde hornearla,  pedimos permiso al profesor para llevarla a un lugar  en donde nos permitieran  hacerlo,  a lo que el profe asintió,  no sin antes felicitarnos  y darnos la nota de 5 por esta sensacional receta y  decirnos que antes de  terminar la jornada   nos veíamos  para la  degustación; entonces salimos con  nuestra lata de mantecada cruda y la llevamos a la panadería de Oscar Díaz  que  quedaba cerca al ocobo  y allí  su señora nos permitió hornearla.

Con nuestra lata de mantecada que era muy grande y suficiente para dar y convidar, llegamos nuevamente al colegio, pero como la clase ya había terminado el profesor  estaba en el salón de 1 D dando la clase de dibujo  técnico, entonces nosotros  nos adelantamos para hacerle la jugada  al profe.

Repartimos la mantecada  para todos los compañeros en porciones gigantes  y compartimos con algunas niñas de  otros cursos,  teníamos tanta mantecada que  los del grupo guardamos para llevar a la casa  todos una porción gigante y  al profesor le dejamos una porción  de igual tamaño  o menos que la que este  nos daba  cuando repartía  el fruto del trabajo y el esfuerzo de quienes hacíamos las recetas…….  Entonces le dejamos   solo  un pasa bocas;  una  porción  no era de más de 5 Cm cuadrados y se la pusimos sobre su escritorio en la sala de profesores  con su respectiva servilleta ahí  destapada y a la vista de todos los demás profesores. La venganza estaba en parte consumada.

Cuando  el profesor  salió de dar la clase del otro curso, llego nuevamente a nuestro salón  para  recibir  los frutos de su enseñanza, pero ya no estábamos, ya nos habíamos ido todos para la casa con la panza satisfecha, las maletas  llenas de mantecada y el ego grande de haber podido cobrar venganza… 

Eso ocurrió un viernes en la tarde,  el día lunes cuando llegamos  nuevamente al colegio no podíamos dejar de reírnos socarronamente en la formación y todos con la expectativa  esperando la reacción del profesor; pero no ocurrió nada ese día;   y solo hasta el viernes cuando teníamos  nuevamente clase con él, recibimos el más fuerte llamado de atención, porque no solo fue una gran falta de respeto hacia  el profesor de Vocacionales, sino el compromiso  por ego personal que este tenía con los demás profesores de  darles  una porción de cada  preparación  y sacar pecho  a costillas nuestras; entonces quedo en ridículo por  nuestra acción con los demás profesores, estos  se mofaban y le tomaban del pelo continuamente sobre el episodio; claro esas mofas tenían un efecto emocional,  que no podía dejar pasar por alto; pero el atropello más grande   e indignante para el grupo fue que ese cinco  que nos había dado de nota  acompañado de una gran felicitación se convirtió en un  UNO CON CINCO y sin derecho a reclamo.

Gracias a que durante el año hicimos, tapete,   respondimos en  dibujo técnico, y demás  disciplinas dentro de la educación vocacional; no necesitábamos nota en el último periodo académico; o si no hubiéramos ido directo a hacer el curso remedial y tal vez haber perdido el año por una injusticia como esta…… pero con la satisfacción total  de haber podido hacer una buena  pilatuna contra  el profesor de Vocacionales que  dicto clases por varios  años y por varias generaciones en el Glorioso colegio Sergio Camargo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

70 AÑOS DE HISTORIA


70 AÑOS DE HISTORIA
FORMACIÓN, CULTURA Y SABIDURÍA


Colegio Sergio Camargo 19...? Fot. Aut. Desconocido.

En 1942, en un afortunado 27 de septiembre, nace en Miraflores el glorioso Colegio Sergio Camargo que toma su nombre en honor al General nacido en Iza – Boyacá el 26 de diciembre de 1832 pero que por esos designios del destino  fallece en Miraflores el 27 de septiembre de 1907

Al igual que este experimentado combatiente, nuestro colegio,  durante largos pero bien llevados 70 años de funcionamiento,  ha librado  múltiples batallas, buscando  siempre la excelencia, y formando a cientos de jóvenes que se abren campo aguerridamente dentro de la sociedad local, nacional e internacional.
Panoramica, fot. Autor desconocido.

Por sus salones y corredores han transitado muchos educadores, trabajadores y cientos de  estudiantes, que,  generación tras generación llevamos en el corazón  el orgullo de  haber  sido formados en su seno, o haber pertenecido a esa honrosa nómina, acumulando en la mente los recuerdos de múltiples vivencias que de alguna manera nos marcaron para siempre.
Bloque de Aulas Fot Autor desconocido.

En el colegio,  muchos vivimos los mejores años de nuestras vidas, ingresamos  siendo niños y salimos siendo hombres y mujeres orgullosos de haber alcanzado  la meta de ser bachilleres.

Los recuerdos  inolvidables en sus amplios y sencillos salones, de los laboratorios de física, química con lo elemental para aprender, pero que se han ido  adecuando con el pasar de los años y obedeciendo a las nuevas necesidades las aulas especializadas de informática y robótica, que  han contribuido al desarrollo tecnológico y científico de las nuevas generaciones, permitiéndoles traspasar fronteras valiéndoles importantes reconocimientos nacionales e internacionales.

Vista General Fot Ciro Franco.

Mis más intrínsecos recuerdos me transportan a los salones en donde librábamos batallas campales con semillas de pomarrosa, tiza, cascaras de naranja o almohadillas llenas de tiza, a los campos deportivos; la cancha de baloncesto, que además servía de lugar  para la formación de los estudiantes quienes corrían llevados por el sonido inconfundible de la campana de bronce  que con la puntualidad de un reloj suizo era tocada por Guillermo. Allí  jugábamos  diariamente  basquetbol, voleibol y otros  juegos a la hora del descanso; la cancha de fútbol, en donde formábamos para las izadas de bandera, jugábamos fútbol, corríamos, o nos castigaban dando tres o cuatro, y hasta mas vueltas, cuando hacíamos una pilatuna o llegábamos tarde a la formación matutina; también en la que ensayábamos las marchas, que acompañadas de la banda de guerra se convertían en el acontecimiento esperado para la conmemoración de las fiestas patrias en el municipio.

Presentación Patria Fot Ligia Ballesteros.

Como olvidarme de  la piscina, que  se hizo con el esfuerzo y la mano de obra estudiantil, para convertirse en el orgullo y deleite de todos, aquella que disfrutamos  nadando, tomando el sol, y admirando  los sensuales y bellos  cuerpos de las bañistas mientras se contoneaban o nadaban, o bien por el “huequito” que se hizo en la pared del vestier con el propósito de ver las nalgas y lactas peladas de muchas.

Otros lugares recordados como la estación de meteorología, que siempre fue un enigma, muy cerca de la cual en alguna época quisimos practicar Beisbol, allí, improvisamos un  diamante para la práctica incipiente de este deporte, la caseta de la cooperativa  en donde    a la hora del descanso hacíamos un tumulto y a gritos pedíamos  gaseosa con roscón y otras  golosinas, la sala de profesores, en donde guardaban los  tableros de ajedrez, y los balones para la práctica de deportes y por donde podíamos observar si ya había llegado  o estaba allí sentado tal o cual profesor, los  amplios patios y corredores, por donde caminábamos viendo las lindas estudiantes uniformadas con sus ceñidas blusas y falda a cuadros,  corta, mostrando las piernas, con medias blancas y zapatos negros; a los hombres no nos imponían un uniforme de diario ¡bueno, en esa época!, solo debíamos  mantener bien lustrados los zapatos, y un corte de cabello  corto, adecuado para la época.
Estudiantes en la Frontera  Fot Autor desconocido.

La ceiba milenaria,  testigo muda de  alegrías y tristezas, de amores  furtivos, inocentes, de encuentros amorosos apasionados y ardientes, punto de escondite de alumnos cuando se hacia alguna  pilatuna, pero también punto de observación distante por parte de profesores y estudiantes, El camino  de la entrada  al colegio en donde  sembramos muchos árboles, como pinos. Ocobos y otros, a los vecinos de las casas por donde nos escapábamos  o por donde entrabamos cuando llegábamos tarde.
Camino de entrada principal. Fot aut. Desconocido.

Con gratitud son recordados los trabajadores  que hacían parte de la nómina del colegio y lo mantenían en orden y aseado o se ocupaban de llamar puntualmente a estudiantes y docentes con el tin – tan de la campana como Marina, Trina y Guillermo, mismos que por todos sus años de trabajo, ya eran parte del inventario general del instituto.
Marina  Fot albun de  su familia.

Los profesores de diferentes áreas, la mayoría licenciados, profesores que en medio de muchas limitantes  nos enseñaron   y  transmitieron su conocimiento, unos legendarios y apreciados  como el profesor Salvador Rodríguez  y su hermano Fernando, Quico Martínez quien llegó desde Corozal –Sucre-, Ramón Díaz,  el profe Copete,  Salóm, Julio Pulido, Amanda Roa, Carmenza Valcárcel, Alcibíades Camacho, el profe Mendoza, ,  Graciela Alvarado, Elisa Castellanos, el profe Prieto, Cibel Camacho y su esposa Anita, Raúl Quintero, Susana Barreto y Crisanta López, entre muchos mas; otros legendarios pero no  tan apreciados como    el profe Lagos,  “el castalia”,  Manuel Villamarín, Bertha Buitrago, Omaira Barrera, “casco de buey”, Miguel Yenguimochi, “el mochilón”, "la cipote vaina" y otros mas que no recuerdo.


Toda esa diversidad cultural de los   educadores, de muchos rincones del país, las diferentes formas de ver la vida, y la distinta formación  de ellos, se encargaron de nuestra formación y fue, precisamente, esa diversidad y exuberancia, la que nos  permitió  aprender  no solo de la academia sino de la vida misma,  sin distingo, con ansia y con lucha  para enfrentarnos  y poner el pecho al mundo, allí en nuestro campus; fue esa universalidad de conocimiento, cultura, costumbres, formas de pensar y otros,  los que hicieron que cada uno de nosotros los alumnos  decidiéramos nuestros caminos y destinos; porque a decir verdad hasta  militares  como el profesor Vicente, tuvimos dándonos clases y no precisamente  sobre milicia.

Orgullosa estudiante. Fot Autor desconocido.

En cuanto a los estudiantes, muchos, cada uno con  sus propias historias y vivencias, con su grupo de amigos y compañeros de curso y de colegio, que fueron  llenando día a día,  año tras año las paginas blancas de la historia del colegio  durante estos setenta años.

Fuimos  los estudiantes esa masa que  pudo criticar, defender, exigir  derechos y deberes, por parte del municipio, el departamento y el estado, como en cierta ocasión, cuando querían mover a  un profesor, académicamente  bien formado y con valores morales y éticos por otro de  dudosa reputación, entonces hicimos  en un esténcil  un comunicado que  imprimimos en el mimeógrafo del Dr. Rafael Barreto, mismo  que nos valió  un llamado de atención fuerte, pero también el logro de no dejar mover a Quico Martínez de su lugar.

Otras acciones similares como  cuando debimos dar la pelea para que  fueran nombrados profesores para diferentes áreas, o  para pedir presupuesto y  dotación para los laboratorios de física y química, acciones que emprendimos con manifestaciones públicas por la calle y frente al palacio municipal; en otras ocasiones con la toma de la parroquia San Joaquín de Miraflores,  acompañada de una huelga de hambre, que fue burlada por cuenta del muchacho que a diario se pavoneaba frente a los huelguistas con un canasto lleno de roscones frescos, y su agradable olor  traicionaba el mediático ideal y así se colaba por los sentidos de esos cuerpos hambrientos que   no soportaban y  debían consumir algo mientras terminaba la operación , misma que tuvo un impacto social no solo a nivel local y regional sino nacional, hasta allí, al parque principal   de Miraflores y al templo San Joaquín llegaron los reporteros de Caracol Radio a  realizar su  noticia que reflejaría la inconformidad y el motivo  de esta toma pacífica al templo y, que como era de esperarse, concluiría con la atención y pronta resolución de la problemática y, de manera favorable, a los intereses del estudiantado.

Parroquia San Joaquin. Fot Myriam Vargas.
El colegio  ha  formado con orgullo, y decisión a muchos estudiantes destacados  en actividades académicas y deportivas, hoy profesionales íntegros, sobresalientes y dignos, tuvimos por varios años representación en las justas deportivas de los intercolegiados  departamentales y fuimos destacados en disciplinas como   natación,  fútbol  y  baloncesto,  carreras de los 100 metros y otras, a pesar de las limitaciones económicas tanto del deportista como de la institución misma.

En los últimos años, hemos conocido con orgullo verdaderos campeones mundiales de la informática y la robótica; estudiantes que se  han destacado  en los resultados de las pruebas de estado ICFES, frente a   otros colegios de mayor jerarquía y tradición a nivel nacional; el Sergio Camargo, además,  es el colegio con el más alto porcentaje de egresados profesionales   de toda la región, estudiantes que han llegado  a las aulas  de universidades públicas y privadas con  ganas de triunfar, con ganas de aprender, de terminar sus estudios y de servirle al país.

Campeones de robotica fot. Myriam Vargas.

Nuestro grupo  generacional ingresó  al colegio entre el año 1970 y 1979 siendo la gran  mayoría unos niños entre los 11 y los 13 años como máximo, con muchas expectativas, fuimos de las promociones que impusieron un ritmo y un récord dentro de la historia contada hasta esa fecha,  en las que mayor cantidad de estudiantes entramos a las universidades públicas y privadas dentro y fuera del país, fuimos  parte de esa generación que desde los primeros años tenían el suficiente criterio para defender lo nuestro, defender el derecho a recibir educación;  esa  generación que  vivió, sintió, disfrutó y rompió reglas y paradigmas , pero que siempre actuó con  la responsabilidad de estudiar, de cumplir a cabalidad y con seriedad sus compromisos académicos, familiares y personales.

Bachiller 1980 fot Hector Roldan.
Pertenecemos a esa generación que evolucionó con el mundo, con los cambios, tecnológicos, pasamos del tocadiscos de baterías o pilas a la grabadora, de la grabadora  al equipo de sonido, de los casetes  al CD, al ipod… Pasamos  del  teléfono de manivela,  al  de disco, al celular y al iphone,  vivimos la época de PEACE AND LOVE, pasamos  de la música de tiple y guitarra a la  música de Hendrix, los Beatles, Santana, entre otros; bailamos al ritmo de Bovea y sus vallenatos, del Cuarteto Imperial,  Alfredo Gutiérrez, Los Melódicos, los ocho de Colombia, Los Tupamaros,  Galaxia 2000, pasando por una amplia gama de vallenato, Rock, Metal, y demás,  tuvimos la fortuna de ver, sentir y vivir  los primeros  cambios generacionales relacionados con Rock and roll, drogas y  sexo, pasar de los tabúes ancestrales, a la libertad  de Ublime.
Escudo actual. del Sergio Camargo.


Mi  colegio, nuestro colegio y el de  las futuras generaciones: el  Sergio Camargo, fue, es y será siempre un nido  de enseñanza, un  manantial de conocimiento, un mundo  perdurable de aprendizaje,  un universo infinito de recuerdos  indestructibles que  de generación en generación desde hace 70 años vive en todos  quienes hemos  tenido el privilegio de ser alumnos o de quienes han puesto su vida al servicio del mismo como trabajadores o  empleados  de esta gran institución y vivirá por muchas generaciones mas  mientras exista Miraflores.

¡FELIZ ANIVERSARIO GLORIOSO SERGIO CAMARGO!

Desde acá  evoco con nostalgia los años dorados que pase allí  y ansío retroceder el tiempo para  volver a disfrutar esos inolvidables y maravillosos años juveniles, en donde  sus aulas,  patios y contornos,  sus paredes, techos, puertas y ventanas, la ceiba y demás, fueron los testigos directos y mudos de mis primeras declaraciones de amor, de mis primeros besos y caricias, de muchos amores reales  y platónicos, de muchas  amigas admiradas, de muchos amores emprendidos y  de mis mas grandes sueños y anhelos de ser adulto y profesional rápidamente.

** Especial agradecimiento en este relato a  Angela Patricia Garzon y a todos los propietarios de las fotografias


domingo, 24 de junio de 2012

La piscina Parte II…


 La Piscina del colegio en Miraflores  

La construcción  de la primera piscina en Miraflores,  solo era  un hueco sencillo  forrado en hierro y cemento,con una entrada y salida de agua; estaba resguardada  por una  cerca en alambre de púa y mallas que aislaban  del agua a las personas y animales, tenia unos amplios corredores por donde se podía caminar, descansar o correr, allí se carecía de  duchas y un lugar en donde poderse colocar los diferentes trajes de baño, entonces las mujeres algunas lo llevaban puesto desde la casa bajo su vestimenta normal, otras lo llevaban en bolsos y se vestían  haciendo sombra con una toalla que  era sostenida por una amiga; mientras que los hombres nos poníamos la camisa por delante, nos bajábamos los pantalones, los calzoncillos y de una nos poníamos nuestro chingue.

La administración del colegio al ver esto construyo una  ducha al aire libre, y una caseta  pequeña con  dos divisiones que servían como vestier y se designo una para hombres y otra para mujeres en donde se entraba para cambiarnos. Como siempre no falto el  inteligente que hizo un hueco en la pared para poder ver a las compañeras y demás mujeres que entraban a cambiarse, este huequito permaneció  por meses sin que se notara y  el que primero se diera cuenta  de la entrada de las mujeres a cambiarse y posicionarse del mismo, era dueño  temporal luego se cobraba $0,25 ctvs por dejar que uno acercara sus ojos solo unos segundos por dos veces para ver las nalgas  y lactas peladas  de las mujeres que allí entraban a vestirse, la fila era de unos 4 o 5 máximo  el tiempo era como en todo el mayor enemigo, por lo que solo en segundos se podía ver  para dar paso al siguiente antes de que se cerrara el telón; con ese  peso ganado  o más, se completaba para la gaseosa con galletas,  un helado, o  unas papas chorreadas deliciosas  que hacía y vendía Marina allí en el campin.


Por ese famoso huequito de los vestidores, muchos niños de la época, pudimos observar por primera vez los cuerpos desnudos de mujeres adultas  y no salíamos del asombro fácilmente; es así que aun  se recuerda  como si fuera ayer y se continua en la recuperación lenta de estos choques visuales, hormonales y sensuales de los que fuimos atrapados por nuestra curiosidad e inocencia.


Después de un tiempo las mujeres se dieron cuenta de la pilatuna, entraban y  mientras una se desvestía la otra con un palo estaba pendiente de empujarlo por el hueco cuando se asomaba el primer mirón, en una ocasión  una  de ellas llevo  ají liquido y cuando se acerco el mirón le roció el ají en la cara dejándolo  tan mal que se tuvo que llevar de emergencia al hospital siendo atendido por el Doctor Ortiz,  quien estaba de turno ese día  y se encontraba tomándose unos tragos  en Santa Bárbara, por lo que hasta allí debió correr el  portero del hospital a avisar de la emergencia. A partir de ahí se termino la manía  de estar viendo y curioseando los cuerpos desnudos de las muchachas.

Años después me entere que las muchachas también les gustaba mirar cuando los hombres entrabamos a cambiarnos, pero solo que ellas se subían sobre un asiento de cemento que estaba dispuesto dentro del vestier y por la parte superior entre el techo y la pared  podían ver nuestros atributos; luego salían a secretarse, a reírse, a dar calificación  y aprobación de lo observado de acuerdo  con la edad y gusto.

Para ver espectáculos de cuerpos  de los bañistas,   solo se tenía que estar presente, y muy atento,   es que ver un cuerpo humano de hombre o mujer mostrando su intimidad era algo que causaba  mucha curiosidad,  a todos hombres y mujeres, no solo por nuestra edad sino también por la época, en donde todo el mundo era muy mojigato y la sexualidad era vista con mucho recato y nuestra educación familiar ,  la recibida en la escuela y colegio jamás toco de manera clara, precisa y concisa un tema tan sensible como estos.

En una ocasión  una estudiante  normalista de ultimo año,  una mujer de unos 24 años  más o menos, estando en la piscina con su traje de baño enterizo de color amarillo, sus compañeros empezaron a corretearla por el borde, ella corría  bastante y no la alcanzaron en la primera vuelta, por lo que decidieron separarse en dos grupos uno por cada lado hasta que lograron atraparla, pero ella muy ágil y fuerte, se les descabullo y dentro de este forcejeo, su vestido de baño le quedo corrido de entre la pierna, mostrando todos sus genitales, ella corría y los otros detrás  tratando de alcanzarla, y los demás riéndonos del espectáculo, mientras las amigas le gritaban que se tirara al agua pero  en el desespero, la adrenalina y el ruido de todos no escuchaba nada y seguía corriendo;  solo hasta después de tres vueltas  una amiga se paro y cuando paso por el frente la empujo al agua.

Las competencias  de natación eran muy frecuentes y allí participaban los mejores nadadores, por categorías, edad y estilos de nado (100  o más metros, libres, espalda, pecho, mariposa). Para ello debían entrenar diariamente y estar en forma, luego salían  en horas de la mañana entre 5 y 6 de la mañana a entrenar o en horas de la tarde, y por supuesto allí no podíamos faltar los espectadores, en una ocasión una hermosa dama que aun hoy recuerdo, entrenando el estilo espalda,  se le salió  un tetero mientras nadaba,  por supuesto ella no se dio cuenta y siguió nadando hasta completar los 200 metros (8 piscinas) para los que se estaba preparando; nosotros niños quedamos perplejos de ver su exuberante lacta  de color muy blanco flotar y moverse  al ritmo del braceo, hacia arriba y abajo hacia adelante y atrás  a medida que  avanzaba en  el entrenamiento,  muchos le gritaron pero ella no escucho. Solo hasta que termino los 200 metros, salió  y se dio cuenta de lo ocurrido, muy roja  y achantada permaneció, por haber mostrado una de las blancas, hermosas y protuberantes mamas.  Mientras nosotros tristes, cabizbajos y desalentados de no poder continuar con el espectáculo.

Con frecuencia entre grupos  de solo damas o solo hombres el piscinazo se hacía  completamente en bola,   y cuando alguien se acercaba  se corría al agua y se permanecía sujeto a las paredes  mientras se  iba el intruso, pero en ocasiones el intruso entraba a agua también, luego  todos  a vestirse dentro del agua rápidamente y a reír socarronamente.


En otras ocasiones se sentaban  en grupos alrededor de la piscina  bellas y hermosas  jóvenes, con sus  bonitos trajes de baño y en poses muy sensuales  que nos observaban coquetamente  y lanzaban unas miradas insinuantes juveniles a los que estábamos por allí sacando pecho y dándonosla de don juanes; entre ellas  apostaban  a cual de todas mirábamos mas, o cual era la mas admirada y coqueteada por nosotros y esa era la ganadora, hasta que una de las mamás  se entero  y le pareció muy indecente ese hecho; entonces  se regó la bola entre las madres y les prohibieron a todas volver a la piscina.

A los hombres también nos pasaban cosas,  era frecuente ver como  se hacía un nado llamado la alcancía que era entrar al agua, quitarse la pantaloneta y sacar todo el tren posterior sobre el agua de manera que solo  se viera esta parte del cuerpo, es decir nalgas arriba.  Eso se hacía con frecuencia mientras los espectadores hombres y mujeres se reían a carcajadas, hasta que en una ocasión llego el Vicerrector del colegio y nos encontró a varios dando la función y a varias muchachas haciendo barra por lo que no solo nos llamo la atención muy fuerte, sino que mando a llevar a los papas para darles a conocer la clase de hijos que tenían en el colegio estudiando.

Mientras unos nadaban otros descansábamos boca abajo a pleno sol, pero  la parada de allí era muy incómoda ya que la tirantez que  se sentía bajo la pantaloneta  no disminuía rápido, por lo que el calambre llanero debía ser eliminado entrando al agua rápidamente, mientras las muchachas observaban, señalaban con el dedo y se reinan a carcajadas mientras nosotros pasábamos colores por la vergüenza.

En una ocasión, un grupo de mujeres,  agarraron a un amigo, lo sacaron de la piscina y le quitaron la pantaloneta  dejándolo empeloto fuera del agua, ese día era un sábado y la piscina estaba muy llena de gente, acto seguido le escondieron  la ropa por la entrada del colegio en donde había una estación meteorológica, nadie lo quiso ayudar y debió permanecer empeloto dentro de la piscina por varias horas hasta bien entrada la noche.

Allí se podían observar muchas cosas risibles, como  la presencia de sapos acompañando a los bañistas,  la familia dándose un baño  de popularidad  mientras destapaban ollas llenas de gallina y alimentos varios, era como ir al rio pero sin cocinar y no faltaba el despistado que se enjabonaba,  se restregaba el cuerpo con un estropajo y  se tiraba a la piscina a quitarse el jabón.

Tiempo después y lentamente se fue descuidando el lugar, ir ya no era agradable para nadie, el agua de pésima calidad, llena de cucarachas, sapos, culebras excretas y basuras, los filtros se  destruyeron, se agrietaron los pisos internos y externos, la quebrada disminuyo su cauce producto de la deforestación, las mallas  protectoras se cayeron, entraban  vacas , burros  marranos y gallinas;  y estas  aguas  putrefactas se  volvieron  un  criadero de sapos, ranas  y zancudos. 

No sé con exactitud hasta que año funciono la  piscina del colegio  y primera piscina publica de Miraflores, pero  lo que si se, es que el tiempo, la deficiente construcción que sumada a la mala administración, desidia y abandono total, fueron los encargados de sepultar para siempre  los sueños, los esfuerzos físicos, económicos y demás  de un pueblo que con su sacrificio, voluntad y verraquera lograron hace años tener este lugar de esparcimiento para todos.

martes, 22 de mayo de 2012

Ramoncito...


Ramoncito…. El profesor…


En el año 1968 o 1969, llego a Miraflores procedente de Tuta Boyacá, el profesor RAMON DIAZ; licenciado en matemáticas, de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia UPTC, quien además de  ser matemático,  tenia  buen conocimiento del latín, francés, sabia de historia, geografía, astrología, arte y letras,  en su juventud fue miembro de la comunidad Franciscana; de ahí su amplio conocimiento; él era un profesor ilustrado y muy culto.


La llegada a Miraflores, fue como profesor de planta del Instituto integrado Sergio Camargo, que en ese entonces (1964 /1969) era dirigido por su primo el presbítero Luis Alberto Cely Diaz y que luego fue reemplazado por el  Licenciado Salvador Rodríguez,  (1970/1976 ), en esa misma época, llegaron varios  profesores, como el   profesor copete, el profesor Fernando Rodríguez, hermano de Salvador, el profesor  Salom,  el profesor Quiko Martínez y otros mas que no recuerdo.

El relato  sobre el profesor Ramón más conocido por todo el estudiantado como Ramoncito; un hombre  de contextura gruesa, estatura baja,   cabeza grande, cabello cano y áspero, siempre peinado con gomina hacia atrás, manos gordas, brazos cortos,de hablar pausado, con voz gruesa y muy panzón; pero con una amabilidad, decencia, sapiencia, y nobleza  que lo caracterizaba, en resumen  un  hombre y profe buena persona.

Las clases de matemática, álgebra, trigonometría  y calculo  con Ramoncito, eran relajadas y muy tranquilas, la llegada a su clase era siempre muy puntual; mientras nosotros los alumnos íbamos llegando lentamente hasta que él decidía cerrar la puerta.

Llamaba siempre a lista, pedía las tareas, pasaba al tablero, explicaba su clase detenidamente mientras los alumnos nos dormíamos, o  poníamos lata en la clase, a veces nos volábamos por una ventana, porque habíamos roto un vidrio a propósito para tal fin, bien para Salir del salón o bien para entrar al mismo de manera furtiva.

Luego en clase con Ramoncito, si nos cerraba la puerta, de manera sigilosa entrabamos al salón por la ventana, contestábamos la lista  y salíamos nuevamente  por el mismo lugar; cuando el profesor se daba cuenta de que los alumnos no estaban completos en clase, entonces antes de terminar la misma nuevamente llamaba a lista; y si los que estábamos por fuera  nos dábamos cuenta de ello, entonces nuevamente ingresábamos al salón  y le respondimos la lista.

Anécdotas sobre Ramoncito  hay  muchas; porque este famoso profesor  allí en Miraflores se instalo definitivamente, allí  vivió, se hizo hijo de Miraflores por adopción, allí se pensiono como docente del colegio y  muchas generaciones de estudiantes recibimos clases de él y le hicimos muchas pilatunas.
Su rutina era  de lunes a viernes de la casa al colegio, del colegio a la casa,  de la sala de profesores al salón y  del salón a la sala de profesores; él entraba, se sentaba   y procedía a buscar el borrador, la tiza, los apuntes  y desde allí sentado llamaba a lista, e impartía el conocimiento, rara vez se ponía de pie y cuando lo hacia  el tiempo era  muy corto.

Luego esa  rutina conocida por todos, se aprovechaba  para colocar  un chicle  o chinches en la silla, en donde él se sentaba; también le escondíamos el borrador  en un cajón del escritorio, mientras  quedaba  el tablero lleno de escritos  por todo lado, entonces  en los cajones del escritorio metíamos sapos para que cuando el profe fuera a sacar el borrador, se  encontrara con el sapo.

Cuando no sabíamos sobre el tema nos decía con frialdad, con mucha calma y parsimonia; “Ustedes no son capaces de pasar en la Nacional, por sus venas  no corre sangre sino guarapo…. Si no aprenden  no  van a tener la oportunidad de triunfar”

En las evaluaciones, o  previas,  las notas eran muy raras, había alumnas que sacaban 10 máxima nota en la época sin que  las preguntas estuvieran bien resueltas, o   un tres o cinco para aquellos que teníamos un buen trabajo desarrollado; no entendíamos; entonces se decía que Ramoncito para calificar las previas se acostaba en la cama, boca arriba, tiraba al aire las previas y la que cayera sobre su gran panza tenia el 10 y a medida que se alejaban de su panza, entonces la nota iba disminuyendo. También se decía que el profe le ponía buenas notas a todas  aquellas muchachas que  le mostraban la pierna; de hecho muchas compañeras, cuando había clase de algebra, se sentaban con la pierna cruzada y con la falda recogida sobre las piernas más de lo normal; los ojos de Ramoncito no dejaban de darse su paseo frecuente por las protuberantes piernas de algunas compañeras y por supuesto la nota era inmejorable.

Los fines de semana el profesor se tomaba sus cervecitas,   con amigos del pueblo; en muy pocas ocasiones con algunos estudiantes de último año algo muy excepcional.

Una  vez  sentado en una cafetería al frente del teatro  ESQUIVEL, en el primer piso estaba libando sus cervecitas con  uno de los personajes legendarios de la región, uno de los hermanos Buitrago, entonces Ramoncito en medio de su  calentura por los tragos, de manera decente, calmada  y muy pausada, esperando un consejo de amor, le  pregunto a uno de estos que estaba allí sentado con él . “Señor Buitrago como hace usted para conseguir tanta mujer por todo lado; en cambio  yo no  consigo nada; cual es el secreto?”

El  señor Buitrago  se queda mirándolo  de arriba hacia abajo,  y le dice con voz fuerte y burlona;  “Esu si quien le manda ser jeu projesor…”  la risa de los   que estábamos en ese lugar fue a carcajadas y el pobre profe no pudo más que sonrojarse   y acompañarnos con una risa nerviosa y pedir otra tanda de cerveza para todos.

Al profesor Ramoncito le gustaba salir caminar con mucha frecuencia, los fines de semana se le veía por la entrada o salida del pueblo, bien hacia la Mocasía o hacia la salida para el río; su hora preferida era después de las 11 o 12 de la noche y su regreso muy a las 4 o 5 de la mañana como máximo. 

Siempre se le veía arribar al pueblo, sudoroso, muy agitado por su obesidad y  con un poncho al hombro con el que   se limpiaba el sudor. Luego los que  lo encontrábamos a esa hora, lo saludábamos de manera socarrona “buenos días profesor…” y él respondía con un buenos días... por acá haciendo deporte… y era cierto, solo que la caminada siempre era combinaba con largas  faenas en la casa de  doña Rosario.

El era uno de los clientes  VIP de allí, siempre bien atendido por las damas, bien alojado, y con servicios preferenciales, por ser un cliente frecuente.


En otra oportunidad dicen que el profesor fue encontrado por el Amayita, en horas de la madrugada, en el parque principal, sentado sobre una de las sillas de granito que se ubicaban allí; El Amayita,  era el mejor  lustrador de la época; y permanecía en el parque principal desde  muy tempranas horas del día, él era un hombre enjuto,de baja estatura, de caminar lento y muy encorvado, acompañado  en todo momento de 3 o 4 perros de raza pequinés, que llevaban siempre los mejores collares de cuero y cadenas lustrosas, mientras en su mano y bajo su brazo cargaba su  caja   de lustrar a todo meter , 
es decir bien engallada; las cajas de lustrar del Amayita, eran famosas, él mismo las hacía y se las vendía a otros lustradores pero la que este usaba  era la  más engallada, es decir, toda llena de espejos relucientes y   vidrios de múltiples colores, mas otros aditamentos que la hacían llamativa; entonces el Amayita, le pregunto al profesor Ramón el por qué de su llanto a tan tempranas horas; la pregunta no fue respondida jamás…  sin embargo después se supo que el llanto de Ramoncito ese día en el parque, era porque tenía una rasquiña en los genitales y  llevaba cinco días tratando de vérselos   y  no  podía… luego su tristeza aumento  al ver  que ya nunca más iba a poder observar directamente con sus ojos, la parte más preciada de su cuerpo porque la  gran barriga se lo impediría para siempre.


El profesor Ramón, entrego  años de su vida a Miraflores y a su gente; fue ese profesor, apreciado por todos, ese que  enseño a muchas generaciones, ese que nos  explico miles de veces  la teoría  y operaciones de conjuntos,(Unión, Intersección, diferencia, complemento.) ese que  nos enseño a resolver los problemas de la matemática y el álgebra de BALDOR  su libro de cabecera. (Cuatro hermanos tienen 55 pesos, si el dinero del primero se aumenta en 2 pesos, y el del segundo se reduce en dos, el del tercero se duplica, y el del 4 se reduce a la mitad, todos los hermanos tendrían la misma cantidad de dinero. Cuánto dinero  tenia cada uno?)
4 hermanos = x+y+z+t=55     El primero mas 2 = x+2     El segundo menos dos= y-2     El tercero se duplica = 2z      El cuarto se reduce a la mitad= t/2
Luego : x+2 = y-2 = 2z = t/2

Fué ese profesor  que  nos enseño la geometría y trigonometría de Baldor, nos enseño cálculo, ese que nos explico miles de veces a manejar la tabla de logaritmos en base 10; un librito  de color amarillo con verde lleno de números por todo lado, que debíamos ver con lupa, misma tabla que era obligatorio conocerla bien, saberla manejar   y aplicar correctamente en los ejercicios y previas; porque en esa época las calculadoras solo servían para las 4 operaciones básicas (suma, resta, multiplicación y división), y nadie tenia acceso a las mismas fácilmente.


Ramoncito, un gran hombre, un gran profesor, un gran señor, un Mirafloreño por adopción, que dio sus mejores años  y su vida a la formación de sus educandos, hoy le agradecemos por su paciencia, transmisión del conocimiento, y por soportar nuestras insolencias  durante años y generaciones… 

Ramoncito falleció en Tunja en el barrio los Muiscas... Dios lo tenga en su Gloria.  mientras nosotros lo recordaremos con aprecio.